ROMANCERO GITANO

ROMANCERO GITANO

  Publicado en 1928, con un rotundo éxito con el que Lorca.

  El tema central del libro es el mundo gitano mitificado. Lorca eleva la tradición gitana y las circunstancias que la rodean a la categoría de mito, por las raíces ancestrales de este pueblo, por la intensidad de su carácter y por su forma de vida libre.

  Los 18 romances que lo componen se dividen en cuatro bloques, según sean protagonizados por protagonistas femeninos, masculinos, bíblicos o históricos (estos últimos, normalmente gitanizados), y representan a la perfección la fusión entre tradición y vanguardia, característica dominante de la Generación del 27. Los elementos tradicionales están presentes en la forma métrica del romance y en recursos como las comparaciones, los paralelismos o las interrogaciones retóricas. Estos elementos se combinan con otros vanguardistas, como las metáforas visionarias o las frecuentes vivificaciones.

  Podemos ver todas estas características en los poemas seleccionados para la EBAU:

  1. – Romance de la luna, luna (el primer poema del libro, protagonizado por una luna personificada que simboliza a la muerte) – Romance sonámbulo (que recoge la pena y la tragedia de la gitana que espera la vuelta de su amado, herido de muerte en una reyerta, en forma de ensoñación impregnada de lenguaje vanguardista) – Romance de la pena negra (donde se presenta la pena honda de los gitanos en el personaje de Soledad Montoya) – Romance de la Guardia Civil española (protagonizado por el antagonista del poemario, brazo armado de la ley y símbolo de opresión del pueblo libre) – Prendimiento de Antoñito el Camborio camino de Sevilla (donde se describe, cual héroe épico, a otro de los protagonistas masculinos del libro, en la escena de su detención)
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Romance de la Guardia Civil

A Juan Guerrero,
Cónsul general de la Poesía

Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

*

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas en conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vió y no te recuerda?
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

*

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido,
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche
noche, que noche nochera.

*

La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna, soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.

*

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita.
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

*

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo, se les antoja,
una vitrina de espuelas.

*

La ciudad libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entran a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de monedas.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.
En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la Guardia Civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios,
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.
Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas,
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

*

¡Oh, ciudad de los gitanos!
La Guardia Civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh, ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
juego de luna y arena.

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