La metáfora en Lorca

La metáfora en Lorca

“El poeta tiene que ser profesor de los cinco sentidos corporales, en este orden: vista, oído, olfato, tacto y gusto”
Federico García Lorca

García Lorca fue un gran cultivador de las metáforas, ya fuesen populares o cultas, llenas de todo tipo de sentimientos, “extraatmosféricas” como él mismo afirmaba al hablar de quien heredó tantas imágenes poéticas: Luis de Góngora. En su conferencia sobre La imagen poética de Góngora, Lorca explica:
“Para que la metáfora tenga vida, necesita dos condiciones esenciales: forma y radio de acción. Su núcleo central y una redonda perspectiva en torno a él. El núcleo se abre como una flor que nos sorprende por lo desconocido, pero en el radio de luz que lo rodea hallamos el nombre de la flor y conocemos su perfume.”

Para muestra de la vitalidad de las imágenes poéticas de Lorca encontramos sus romances: el Romancero Gitano, fusión del poeta intérprete con el gitano cantaor flamenco; vestigio de la tendencia neopopulista de la Generación del 27, a la cual pertenece García Lorca; bajo la misma tendencia de romancero nuevo o artístico que en el Siglo de Oro escribió Góngora conservando la métrica y los rasgos del estilo popular, aunque siempre dentro de los parámetros de la línea culta.

Federico García Lorca realiza una reiteración del lexema “gitano”, una afirmación de sus costumbres, modos de vivir, de vestirse, de trabajar; el Romance de la pena negra es una perspectiva de la eterna pena de los gitanos:
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunque ahumado sus pechos
gimen canciones redondas.
Versos que congregan las imágenes de vista, oído, olfato, tacto y gusto que tanto proclamó el poeta del canto gitano.

Así como Góngora narró en sus romances al escribir:
Diez años vivió Belerma
Con el corazón difunto
Que le dejó en testamento
Aquel francés boquirrubio.

Contenta vivió con él
Aunque a mí me dijo alguno
Que viviera más contenta
Con trescientas mil de juro.

Contó otras penas y alegrías Federico García Lorca:

Por una vereda
venía Don Pedro.
¡Ay cómo lloraba
el caballero!

Montado en un ágil
caballo sin freno,
venía en la busca
del pan y del beso.

Diversos críticos han resaltado algunas peculiaridades metafóricas del poeta cordobés, ya sea visto como cultivador de la tradición poética hispánica popular, o como sembrador de la herencia gongorina de la imagen, por ello me veo en la obligación de señalar algunas de éstas peculiaridades y rasgando poemas del autor para ejemplificar ciertos detalles:
· La transposición de lo audible en visión y de los visible en audible, llamadas también metáforas sinestésicas:
La iglesia gruñe a lo lejos
como un oso panza arriba .(La monja gitana)

Sátiro de estrellas bajas
con sus lenguas relucientes. (Preciosa y el aire)

· La metáforas volitivas, cuando las cosas y los seres quieren ser otros en un anhelo de totalidad existencial, en un acto de afirmación volitiva:
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña (Romance sonámbulo)

· Las metáforas de posibilidad existencial, muestran la plurivalencia de todo lo creado, también tomo el ejemplo del Romance Sonámbulo:

Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

El Romancero Gitano, con su particularidad estética muestra el tema mítico-gitano, la forma del romance tradicional: narrativo- lírico, las fuentes populares como el cante jondo, las coplas los romances, y el uso discreto de estribillos como es el caso del Romance de la Pena Negra:

Soledad: lava tu cuerpo
con agua de las alondras,
y deja tu corazón
en paz, Soledad Montoya.

Todos estos elementos de abolengo popular muestran a Lorca como un fiel destinatario del neogongorismo y de las muestras folklóricas de los gitanos, quedando confirmado que Federico García Lorca es El Gitano de las metáforas…